El urbanismo renacentista en Roma reflejó el ideal de orden y belleza inspirado en la antigüedad clásica. Con el apoyo de papas y arquitectos como Bramante y Miguel Ángel, la ciudad fue transformada mediante amplias avenidas, plazas armoniosas y la revitalización de monumentos, marcando un modelo para el desarrollo urbano europeo.
Contexto histórico
El año 1492 supuso un punto de inflexión para el urbanismo en todas las ciudades medievales del ámbito europeo. En los años siguientes se revisaron los textos antiguos sobre tratados arquitectónicos para realizar una mejor disposición de los edificios, potenciar la articulación de las construcciones y asegurar el correcto funcionamiento de los lugares estratégicos de la ciudad. Esto fue lo que produjo la modernización de los espacios urbanos de las ciudades italianas; el nacimiento del urbanismo renacentista.
Siguiendo este contexto, Los diez libros de arquitectura de Marco Vitruvio Polión explican cómo se deben dispensar las calles de una ciudad para que los vientos no perjudiquen a la población ni dañen los edificios. Hace mención a las aguas y cómo se deben distribuir los canales para abastecer a la ciudadanía. Cuestiones como las formas y dimensiones de la muralla exterior, sus respectivas torres y la construcción de calzadas entre otras muchas cosas. Todo dirigido al bienestar comunitario en la ciudad.
Influencias y principios
En palabras del propio Vitruvio: “[…] la Distribución en los edificios debe siempre adaptarse a sus habitadores.”. Todos estos aspectos fueron tomados en cuenta por los arquitectos del cinquecento a la hora de modificar el espacio, en base a los textos clásicos y al concepto de belleza renacentista. El ideal de ciudad fue proyectado en las palas de Urbino y de Baltimore durante el quattrocento, pero fueron un proyecto meramente teórico que no se pudo poner en práctica hasta varios siglos después. En suma, los principios del proyecto arquitectónico en Roma se fundamentaron en las formas asimiladas de época clásica y su lenguaje, a partir de ello se realizó el proyecto urbanístico.


El urbanismo renacentista combinó funcionalidad y estética, utilizando ejes visuales, perspectivas y geometría para embellecer y estructurar las ciudades. A partir del siglo XV y XVI se reforman los núcleos urbanos, pasando de las calles y recovecos propios de las ciudades medievales a amplias calles y edificios realizados con gran precisión, en congruencia a donde van a estar ubicados. Las plazas serán amplias y estarán ubicadas en zonas estratégicas.
“[…] la nueva época se anuncia en todos los sectores del arte y de la proyección con connotaciones de originalidad y con una amplitud y profundidad de resultados que inciden de forma duradera sobre la historia urbanística de los demás países.”
Guidoni, E., & Marino, A. (1985). El siglo XVI. Instituto de Estudios de Administración Local.
Los comienzos: la basílica De San Pedro
Fue el papa Julio II (1443-1513) el que inició en este siglo el proyecto de remodelación de la capital y le encargó a Bramante (1444-1514) la completa metamorfosis de la Basílica de San Pedro del Vaticano (el elemento más crucial para la recuperación del poder simbólico del pontificado), y de otros edificios destinados al uso comunitario. Bramante creó obras genuinas pero en vista a la Antigüedad y a la teoría de las formas clásicas. La innovación que aporta en sus obras reside en el equilibrio que genera entre el espacio y la simetría, generando belleza a partir de la perpetua armonía entre las partes y el todo.
Pero Bramante no pudo aportar al proyecto una solución viable para la reconstrucción de la basílica, por lo que, a su muerte, fue Rafael el artista al que se le encargó un nuevo diseño y posteriormente a Miguel Ángel. La basílica debía ser remodelada debido a que estaba edificada y ornamentada bajo las formas del románico y ya no ejercía su función. Debía ser más grande y más suntuosa para abarcar a los fieles. La idea era volver a reivindicar la autoridad de la iglesia a través del espectáculo grandioso y esto lo va a conseguir Julio II. También financió la restauración de las calles y murallas de la ciudad además de numerosas iglesias, pero no consiguió culminar el proyecto urbanístico, ni tampoco su sucesor, Clemente VII (1478-1534), en su entonces Roma seguía sumida entre ruinas y campos.
No fue hasta mediados del siglo XVI cuando se reanudó la labor y Roma siguió evolucionando hacia la grandeza ansiada. Esto se debió a que, en el período de la Contrarreforma, hubo un estancamiento del desarrollo urbanístico de la ciudad.
La época de los Farnesio
Los Farnesio van a ser grandes promotores artísticos en el Renacimiento Italiano. Van a tener el apoyo de los Medici y, en consecuencia, también del papa Clemente VII, incluso uno de los miembros de la familia va acceder al puesto de sumo pontífice: Pablo III.
Plaza del Campidoglio
En un primera instancia se realizó la plaza del Campidoglio, encargada por el papa Pablo III Farnese y diseñada en 1536 por Miguel Ángel. Fue una obra formaba parte de un proyecto urbanístico pensado para ejecutarse en honor a la llegada de Carlos V a Roma. Este proyecto se finalizó entre 1535 y 1536 y su financiación se realizó a partir de la imposición de un impuesto a todos los ciudadanos.
Ubicación
Dicha plaza está cercada por dos edificios a los laterales, el palacio de los Conservadores, el palacio de los Museos y, en suma, las ruinas del foro. Se ubica en una de las siete colinas de Roma, la Colina Capitolina y es una de las plazas más emblemáticas de la ciudad a causa de la carga simbólica que presenta. La Colina Capitolina fue el lugar en el que se construyeron los edificios más importantes de la Antigüedad clásica. Este espacio se fue degradando de forma paulatina y se desatendió durante la Edad Media. Se pretendía devolverle esa importancia como uno de los lugares de origen de la ciudad de Roma. Esto supone una gran innovación como concepto en el urbanismo renacentista.
Coronando la plaza, se encuentra el Palazzo Senatorio, que hoy en día funciona como el ayuntamiento. En ese entorno además se levantaron a posteriori diversos espacios vinculados al ámbito religioso, enfrentados al foro. Desde el final de las gradas de la nueva plaza no se mira directamente al foro sino que se mira hacia San Pedro del Vaticano, también un símbolo importante de conexión.
Análisis
El urbanismo renacentista buscaba recuperar la armonía y el orden de las ciudades clásicas, aplicando principios de simetría y perspectiva en su diseño. Sin embargo, la visión es completamente diferente a la de la época clásica, la conexión de la plaza con la religión a través de la visión de la basílica del Vaticano fue la gran propuesta de Miguel Ángel. Al ser un lugar simbólico, este se ve cargado de símbolos. En su centro se encuentra la estatua de Marco Aurelio. Entonces se pensaba que la estatua representaba a Constantino, el primer emperador romano en convertirse al cristianismo orientado hacia San Pedro del Vaticano, generando una conexión entre la política y la religión. A pesar de la muerte de Miguel Ángel durante la ejecución de su diseño, se siguieron fielmente las pautas y modelos establecidos por el artista primigenio.
Sin duda, lo que prima en esta obra es la esencia del urbanismo renacentista. Supone el uso de la simetría y las matemáticas para efectuar una composición armónica en su totalidad. Aunque en el edificio central se rompe la lectura horizontal mediante un adelantamiento del pórtico de entrada y las laterales escaleras de acceso. Esta plaza fue una inspiración para el posterior diseño de la plaza del Vaticano, creada por Bernini un siglo después.

En ambas planimetrías se percibe que las plazas en sí no son circulares sino ovaladas, aunque, desde el punto de vista del espectador, no lo parezca.
Palacio y plaza Farnese
El proyecto de creación del palacio Farnese y una plaza delante del mismo estuvo mucho tiempo pendiente. Su construcción tuvo inicio en 1513 pero se vio afectada por múltiples infortunios.
Sangallo el Joven realizó planos para su confección bajo la comitencia de Clemente VII. Tras la muerte de Sangallo, en 1546 el encargo pasó a manos de Miguel Ángel, el cual sí terminó el proyecto a pesar de que la obra se volvió a detener una vez más durante varios años tras la muerte de Pablo III en 1549. Bajo este contexto, Jacopo Vignola se incorporó al proyecto como colaborador y artífice de los planos de Miguel Ángel. Giacomo della Porta también formó parte de este proyecto como arquitecto.
Una de estas construcciones que iniciaron, pero tuvieron que detenerse debido al cisma protestante fue la plaza Farnese. Además de una plaza fue todo un complejo urbanístico.
Plaza del Popolo
La principal de las remodelaciones civiles que se realizaron en el siglo XVI estuvo relacionada con la plaza del Popolo. La antigua utilidad de este espacio fue ser el principal acceso a la ciudad de Roma, pero se abandonó cuando se popularizó el uso del ferrocarril además de ser utilizado para transportar materias primas. En las calles que entornan este espacio se construyeron palacios para las personas vinculadas al papado, en vista a que estas controlasen la zona. La plaza y todas las partes que la componen han pasado por numerosas modificaciones realizadas por las manos de muchos autores a lo largo de los siglos.
La reforma que atañe al siglo XVI corresponde con la Porta del Popolo, hemos mencionado que anteriormente cumplía la función de entrada principal a la ciudad; esta remodelación fue encargada por el papa Pio IV y llevada a cabo por Nanni di Baccio. Las últimas grandes modificaciones se hicieron en el siglo XIX, por lo que se puede decir que su aspecto actual es relativamente reciente.

Plaza del Popolo, Roma, Italia. Fotografía de Artur Bogacki.
El tridente de Roma
La plaza del Popolo y Santa María la Mayor se sirven de dos calles rectilíneas que pretenden converger en en vista a las basílicas, los puntos más importantes de la ciudad. Tras las dos iglesias de la plaza se encuentran las tres vías que componen el denominado “tridente de Roma”. Este está compuesto por la Strada del Balbuino, Strada del Corso y la Strada Ripetta, que se extienden desde la plaza hacia el sur. Esto se aprecia si nos aproximamos al mapa.
Estas vías se realizaron a lo largo del tiempo. no todas son fruto del urbanismo renacentista. La vía Ripetta se le atribuye a León X, Balbuino a Clemente VII y la vía del Corso existía desde hace siglos porque era la calle de acceso a Roma. De hecho, la vía del Corso conecta la plaza del Popolo con la plaza del Campidoglio, este fue un proyecto financiado por Pablo III.
Este tridente tiene una razón de ser tanto urbanística como divina. El número tres representa a la santísima trinidad y legitima el poder papal y al catolicismo frente al movimiento protestante, pero también se relaciona con la tradición medieval. Además, las calles de gran amplitud fueron algo completamente novedoso porque la sociedad de la época estaba acostumbrada a calles estrechas y espacios mal comunicados. Más tarde otro tridente será realizado por Pablo III; la vía Recta, vía Papalis y vía Peregrinorum, que nace del puente de San Angelo hacia el centro de la ciudad.
“El número tres recorre también el área de nueva urbanización (trivio-barrio Trevi y tres espadas, emblema del barrio Campo de Marte), dominado por la iglesia de la Trinidad (Trinità dei Monti) y delimitada por vía Trinitatis 25.”
Guidoni, E. and Marino, A. (1985) El siglo XVI. Madrid: Instituto de Estudios de Administración Local
A finales del siglo XVI el urbanismo renacentista será clave para concebir la ciudad como un todo, tanto en su conjunto como en cada una de sus partes.
La época de Sixto V
Una vez superado el arduo periodo que supuso el cisma protestante se retomó el proyecto urbanístico durante el papado de Pío IV. Pero sin duda fue el papa Sixto V (1521-1590) el que transformó Roma como ciudad en su conjunto arquitectónico. Devolvió su poderío como capital mediante un proyecto urbanístico junto a Domenico Fontana.
“El trazado de Fontana fija un red de vías largas y rectas que rompe las murallas por varios puntos, crea nuevos centros, abre plazas para la distribución del tráfico rodado, organiza el abastecimiento de agua y prevé desarrollos económicos y sociales. La finalidad declarada de cata nueva red viaria es el enlace directo entre las antiguas basílicas para facilitar las procesiones de los peregrinos; de hecho, con el plano sixtino, la vieja ciudad medieval se transforma en una moderna capital, e incluso en el modelo de lo que será, en toda Europa, la ciudad-capital de régimen monárquico absolutista.”
Argan, G.C., Calatrava, J. (1999) Renacimiento y barroco. Madrid: Akal. p 256.
En definitiva, el papa Sixto V realizó un proyecto para Roma verdaderamente coherente mediante la influencia y recopilación de los proyectos de los papas que le precedieron. En este momento se sentaron las bases de la Roma barroca que se desarrollará a partir del siglo XVII. Este papa se percató de que las zonas altas de Roma estaban despobladas porque el acueducto que la abastecía se había derrumbado. En el mismo año en el que accedió al solio pontificio, declaró que lo reconstruiría bajo el nombre de acueducto Felice.
“El mismo día de su toma de posesión comunicó la decisión de restablecer el acueducto de Acqua Alessandrina, construido por el emperador Alejandro Severo, entre los años 222 al 225, y en esos momentos en ruina.”
Verdugo Santos J. La reinterpretación cristiana de los monumentos de la Antigüedad en la Roma de Sixto V (1585-1590). Archivo Español de Arqueología (2017).
A pesar de las dificultades epidemiológicas y terrenales, el proyecto se vio finalizado con éxito. Una parte de Roma volvió a tener una parte fundamental de las necesidades de su población cubiertas.
También se preocupó de atender la amplitud de las vías de la ciudad, pero sobre todo de aquellas que daban acceso a las principales iglesias de Roma. Se configuraron las calles en forma de red. Así lo documentó Domenico Fontana, artista que realizó la mayor parte de los encargos del sumo pontífice. Además fue quien se ocupó de ensalzar nuevamente las figuras de dos de los personajes más emblemáticos de Roma: Trajano y Marco Aurelio, mediante la restauración de sus columnas.
Plaza Navona
La plaza Navona, un emblema del urbanismo renacentista, fue realizada por Gian Lorenzo Bernini en el año 1600. Esta plaza de gran amplitud presenta una forma rectangular, debido a que en época del Imperio Romano fue el estadio del emperador Domiciano, en el que se practicaban competiciones relacionadas con múltiples deportes.
“A la traída de agua y la construcción de una serie de fuentes monumentales hay que añadir el trazado de una red de largas y anchas calles rectilíneas que unieron las siete basílicas principales que el peregrino tenía que visitar para ganar el jubileo.”
Bonet. A., (1989) Las claves del urbanismo. Barcelona. Editorial Ariel S.A.
En un determinado momento de la historia, concretamente en el siglo XVII hasta finales del XIX, los fines de semana del mes de agosto se llenaba la plaza de agua para el recreo de la población. Por medidas de higiene se dejó de realizar este tipo de actividad.
Plaza Navona (1600), Ampliación del plano de Giambattista Nolli (1748).
Curiosidades
En este contexto de renovación urbanística en Roma era habitual destruir para construir nuevas infraestructuras y a su vez generar espacios más diáfanos y emblemáticos. Actualmente, espacios como la zona del Borgo no se conservan porque fueron demolidos.
Se puede considerar que la zona del Borgo no era un lugar irrelevante. En ella había múltiples palacios relacionados con las dependencias papales o bien con las dependencias de la aristocracia más importante de la época.
Los espacios se destruyen y se alteran urbanísticamente, porque a finales del siglo XVI el urbanismo será clave para concebir la ciudad como un todo. Pero la reforma urbanística no supuso únicamente la ampliación del espacio urbano y la remodelación de la ciudad bajo un nuevo planteamiento que llevó a cabo la destrucción de algunas partes de la ciudad. También se adaptaron los espacios de la antigüedad clásica a usos modernos, para así cubrir las necesidades de la sociedad renacentista. Un ejemplo de ello es la ya mencionada plaza del Campidoglio. También se empiezan a mejorar las murallas y las puertas de Roma. Se destruyeron las puertas medievales anticuadas y dañadas por el paso del tiempo, creando puertas nuevas para dignificar la ciudad con el fin de convertirla en un gran escenario de poder.
Conclusiones
A modo de reflexión se cabe mencionar que el arte no es algo lineal, ni mucho menos continuo en el tiempo. Pueden haber diversos factores que, bajo un determinado contexto, cuntribuyan a que se limite la creación y que esto obstaculice los objetivos de una ciudad entera. El arte enriquece y su escasez se hace notoria en todos los ámbitos.
El urbanismo renacentista se caracterizó por la planificación geométrica de las ciudades, inspirada en la simetría y la proporción heredadas del mundo clásico. Hoy en día todavía se conservan ciertos carácteres renacentistas en las ciudades y se reivindica su grandeza intelectual. Sin duda, el urbanismo renacentista, con sus pausas y sus avances, ha favorecido a los posteriores desarrollos de las ciudades a todos los niveles. Incluso en otros continentes como América, con ciudades que albergan iglesias de influencia renacentista italiana y vías diáfanas a la manera cinquecentista. El establecimiento de espacios más diáfanos favorecen la comodidad, la ventilación (y por tanto un menor nivel de transmisión de enfermedades entre otras cosas relacionadas con la salubridad del espacio) y la extensión en una sociedad que, fruto de la globalización, está viviendo un continuo crecimiento.
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